APUNTES. |
La libreta de Alicia Calderón. |

Por Alicia Calderón
México.- La noche del pasado 25 de agosto, día en el que el crimen organizado incendió el Casino Royale de Monterrey, había en la morgue 400 personas en crisis. Exigían información, buscaban cuerpos, repartían reclamos, gritos y llanto por los 52 muertos.
El psiquiatra Gerardo Cantú Garza llegó a las 9 de la noche y se encontró además con 50 funcionarios públicos desorganizados. La tragedia los tomó por sorpresa a todos y él tenía la encomienda de ayudar a los familiares.
Y empezó su faena de 30 horas ininterrumpidas. Tenía que poner un profesional a disposición de cada una de las 52 familias, porque el psiquiatra sabe que las primeras 72 horas de atención determinan, en muchos casos, la salud mental de quienes viven un duelo. Poder llorar y sepultar pronto a los muertos, es el inicio del proceso de sanación.
Cantú Garza es coordinador de los equipos de Intervención en Crisis del Estado de Nuevo León, un grupo de voluntarios psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales, que decidió en septiembre del 2010, ayudar a las víctimas del crimen organizado.
“Lo hicimos porque el ambiente en la ciudad está muy mal y a partir de una balacera que hubo en una colonia, la población pidió que fuera la Secretaría de Salud a dar asistencia psicológica. En ese entonces estábamos muy desorganizados. Hicimos nada más presencia en donde estaban los balazos”, narra el médico.
Son ahora los terapeutas de los nuevos pacientes que cada día se acumulan por la ola de violencia que vive el país. Terapeutas de los secuestrados, de las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, de los que vivieron una balacera o un granadazo, de los extorsionados, de los niños que vieron cómo asesinaban a sus padres.
Las víctimas indirectas
El cálculo es que por cada víctima directa de violencia, hay en promedio diez familiares afectados indirectamente. Esto quiere decir, que las víctimas del Casino Royal no sólo fueron los 52 muertos, sino por lo menos, 520 personas.
La literatura universal sobre salud mental dice que el 30 por ciento de quienes sufren un hecho violento necesitan atención profesional. Si no la obtienen, podrían padecer mayores problemas como alcoholismo, drogadicción, suicidio y conductas delictivas.
Además, hay que contemplar el estado emocional general de un país cuya población recibe todos los días noticias relacionadas con violencia.
El presidente de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, Fernando López Munguía, dijo que en el año 2003, el 14 por ciento de los mexicanos padecía ansiedad. Hoy, la cifra va en aumento.
“Yo estoy seguro que rebasa el 20 por ciento. Está altísima la depresión, en la consulta diaria lo vemos.
Hay una respuesta patológica de la población al respecto de lo que sucede con la violencia”, resume.
Algunas instituciones gubernamentales y profesionales privados han emprendido la tarea de capacitarse en nuevas áreas para atender a las víctimas de delitos violentos, pero se topan con la limitante presupuestal y de seguridad.
“El tema de la ayuda a las personas en crisis no le hemos dado la importancia que tiene y que en el futuro definirá la situación del país”, considera Cantú Garza.“Existen miles de personas altamente dañadas y no hay profesionales suficientes en numero ni experiencia para poder atenderlos”.
La Constitución mexicana establece que las víctimas del delito tienen derecho a recibir atención “médica y psicológica de urgencia”, pero no habla de apoyos permanentes. Es un tema pendiente para el Estado, pero con avances. Províctima, el nuevo organismo creado por gobierno federal para atender a los afectados por violencia del crimen organizado, es de los primeros organismos en ofrecer apoyo psicológico.
Antonio Gómez Hurtado, coordinador de Atención a Víctimas del Delito, dependencia de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco, asegura que en el 2009 empezaron a detectar la necesidad de atender a las víctimas directas o indirectas de asesinatos presuntamente relacionados con el narcotráfico.
Eso representó nuevas necesidades operativas y de capacitación a los terapeutas, quienes tenían 16 años tratando, principalmente, a víctimas de delitos sexuales y violencia intrafamiliar.
Ahora, los psicólogos detectan en el lugar del delito, sobrevivientes que requieran apoyo terapéutico o un peritaje que confirme el daño emocional que sufrieron.
Una especialidad de riesgo
Ramón salió de Michoacán rumbo a Guadalajara en busca de un terapeuta. No podía borrar de su cabeza al hombre que fue castrado y asesinado en su presencia.
Encontró a Carlos, un psiquiatra al que le narró cómo unos conocidos de su pueblo lo obligaron a que les diera “aventón” hasta un rancho. Ahí vio, sin poder evitarlo, las escenas más violentas de su vida.
Llegó a terapia con ansiedad, miedo y sin poder dormir. Fue sólo en tres ocasiones con Carlos, quien cada vez pensaba en el riesgo que asumía al atender a pacientes que podrían tener vínculos con el crimen organizado o por conocer los detalles de un delito aún no castigado.
“Es una parte del trabajo en el cual se arriesga el pellejo todos los días, pues no solo hay víctimas inocentes, si no que además, los mismos delincuentes son afectados de manera grave y de cualquier manera necesitan atención, así mismo, sus familiares”, dice Cantú Garza.
Parte de los trabajos que coordina este psiquiatra nuevoleonés, son las Brigadas de Atención Comunitaria en Situaciones de Crisis, que es un grupo de terapeutas que acude a dar asistencia a pueblos que piden ayuda psicológica por la presencia de grupos criminales.
Pero llegar a esos lugares no es fácil y hay que seguir reglas que protejan a los voluntarios: usar uniformes, diseñar rutas de escape, acompañarse de un chofer que esté siempre alerta y con un vehículo oficial que tenga el tanque lleno de gasolina, ser discretos, no tomar fotografías y prometer que toda la información recabada es confidencial.
Antes, hacer un análisis de la situación de seguridad del pueblo y pedir ayuda de los mismos habitantes para detectar los casos de mayor riesgo psicológico. Si un delito acaba de ocurrir, hay que inhibir las intenciones de suicidio o violencia que pueden tener las víctimas sobrevivientes durante las primeras 72 horas.
Si las condiciones lo permiten, los terapeutas van en parejas a las casas de los niños, ancianos o cualquier afectado o amenazado. Si no, piden que los mismos vecinos lleven a las víctimas hasta un módulo de salud mental que normalmente instalan en un lugar público.
Después, escuchar a los pacientes, diagnosticarlos y, si es posible, citarlos para que acudan a terapia regular hasta lograr resultados positivos.
Desde septiembre del 2010 a la fecha, Cantú Garza ha atendido a unos 80 pacientes. Entre ellos, uno de los que más lo han impactado: un secuestrado durante cinco días, a quien los criminales torturaron rompiéndole los huesos de la mano y amenazaron, con una motosierra prendida, con cortarle una pierna.
Julio Bernal Lomelí, psicólogo de la coordinación de Atención a Víctimas del Delito de Jalisco, dice que además hay que luchar contra la desconfianza o incredulidad de las víctimas.
Cuenta el caso de un niño que viajaba con sus padres cuando fueron acribillados. Él salvó la vida porque se escondió en los asientos traseros del vehículo en el que viajaban.
Los familiares escondían al niño de los psicólogos de la procuraduría porque desconfiaban de que pudieran ayudarle.
“Obviamente no creen en nadie. Hay que romper esquemas para ganarnos su confianza”, resume Bernal Lomelí y agrega que el menor ha enfrentado el trauma gracias a las terapias y apoyo de su familia.
¿Terapia para los terapeutas?
Estar expuesto todos los días a historias de la violencia más cruel deja secuelas en cualquier profesional sensible a la tragedia humana.
Por eso, el equipo de Intervención en Crisis ya prepara a sus sucesores porque pretenden no estar más de dos años expuestos. No es fácil, hay que encontrar voluntarios, pues su trabajo aún no ha sido formalizado en los reglamentos de la Secretaría de Salud.
Mientras tanto, tratan de cumplir con otras rutinas que les ayuden a disminuir el impacto en su estado emocional: hacer ejercicio, abrazarse entre colegas, preguntarse cómo se sienten, no exponerse a más violencia a través de la televisión, leer literatura de ficción, escuchar música y no perder el sentido del humor.
“La verdad, lo del casino me dobló mucho y muy feo”, reconoce Cantú Garza.
A tres meses de la masacre del Casino Royal, el equipo de este psiquiatra ha detectado por lo menos 13 familiares de víctimas con necesidad de terapia. Cuatro acuden a la coordinación de Intervención en Crisis.
En ese camino, ya hay registro de dos casos graves: un intento de suicidio y otra víctima indirecta que agudizó sus problemas de drogadicción y violencia a raíz de la pérdida de su familiar.
“En la medida en que los servicios sociales estén presentes y sean capaces de generar una respuesta, es en la medida en la cual los riesgos van a disminuir”, resume Cantú, quien considera que este problema de salud pública estará presente en la historia de México por lo menos durante los próximos 20 años.
Nota: los nombres de Ramón y Carlos son ficticios para proteger la identidad del psiquiatra y su paciente.
Texto escrito para Infosurhoy.com
Es necesario saber hablar para sobrevivir en la barranca.
Taraf de Haidouks para iniciar mi dósis de vale madrismo, un paréntesis, un descanso informativo ante tanta desastrosa y sangrienta noticia. ¡Qué felicidad! Si yo fuera rumana…

Nos han convocado a ponernos un moño negro y a escribir 72 palabras en protesta por el asesinato de 72 migrantes en Tamaulipas. Aquí mis 72 palabras de repudio porque esos 72 no fueron los primeros.
(2008) Niños migrantes en la mira de los Zetas (2009) Rescatan rehenes de los ‘zetas’ en Tamaulipas. Migrantes, viaje al infierno del secuestro. Migrantes se involucran como mulas de los narcos. Enfrentamientos entre narcos y emigrantes dejan 21 muertos en México. Los Zetas: Migrantes matando migrantes. (2010) Hondureños cuentan horror de los Zetas. Migrante violada por los Zetas. Aumentan secuestros contra migrantes. Encuentran 72 migrantes muertos en Tamaulipas.
¿Y qué han hecho?
Nuevas formas artísticas en Oaxaca. La foto es mía.
Tiro de Gracia, de Gustavo Monroy, uno de los artistas que esta semana nos presentó El País como perteneciente a la corriente del mal llamado NarcoArte.
“El arte debe ser una expresión de la realidad y cuando ésta está plagada de violencia, debe ser un grito de hartazgo. Yo no pinto cabezas decapitadas porque me interese vender, o porque esté de moda. Las pinto porque estoy harto de verlas en las calles de mi ciudad, y me da vergüenza ver cómo mi país se desmorona”.
Esta semana vi un documental del 2004, ya conocido por muchos gracias a los premios que le dieron. Yo le había dado largas porque una nunca, o casi nunca, tiene ganas de ir directo al sufrimiento. Resultó que Nacidos en el Burdel es uno de los documentales que más me han gustado en la vida, junto con los del brasileño José Padilha. Al principio tenía dudas con la narración en primera persona de la fotógrafa y una de las directoras, Zana Briski. Pensé que podría caer, como pasa con frecuencia, en un innecesario protagonismo que sólo nos distrae de la verdadera historia. No fue así. Tiene sentido porque a diferencia de muchos documentalistas que sólo se preocupan por “sacar” la historia, contarla bonita y presumir de una falsa objetividad cinematográfica (o de no intervención), Briski asumió la responsabilidad (casi obligación) de influir decididamente en la vida y futuro de sus personajes: niños hijos de prostitutas que viven y trabajan en uno de los barrios más pobres de Calcuta.
El documental retrata en varios momentos una de las más comunes, por tanto, casi invisibles paradojas del mundo desigual: el humano más miserable con fe en los demás.
Ahora que la homofobia y los derechos de los homosexuales son algunos de los temas de debate más relevantes (e histéricos) en México, revisar nuestra historia puede sosprendernos. Este es un fragmento del documental Muxes of Juchitán que retrata cómo la diversidad sexual es desde hace siglos parte de la cultura zapoteca. Fue dirigido por la Alejandra Islas.
(imagen de usuariodeinternet)
Ayer hablé en Radio Metrópoli (1150AM) sobre El corazón de las tinieblas, el coronel Kurtz y la oscuridad desconocida dentro de nosotros.
¿Puede un hombre enloquecido sostener una luciérnaga así?
Los audios pueden escucharlos aquí (primera hora) y acá (segunda). Sólo tienen que elegir el día 15 de julio de 2010.
Las huellas de maltrato que tiene esta foto de mi madre, me parece que la hacen aún más bonita. Una imagen captada hace casi 55 años.
No mas estacionamiento libre.
El Iteso tuvo que tomar cartas en el asunto sobre el fenómeno que sucede todos los viernes en consecuencia al bar...
Mi segunda experiencia en el cambalache no estuvo tan chida como la primera, y salvo que tengan una mejor...
Acabo de ver The Wilderness Downtown, el nuevo video de Arcade Fire, por recomendación de mi hermano. Y he quedado tan emocionado que escribí al...

Recuerdo esa caminata por el campo hasta la iglesia de la Intercesión. Un pequeño momento poético, de intensa comunión con esa...
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Vamos a ponernos cursis, chingao. Esta canción de amor de los Magnetic Fields me conmueve. Se la dedico a mi puchunguita:
The book of...

Ayer atravesé esta laguna nadando. Y luego regresé nadando al lugar del que había salido.
El lugar es un cráter inmenso, dicen los...
Ni mas, ni menos.
Hoy nadé 3,450 metros en una hora.